viernes, 16 de noviembre de 2018

Años sin escribir, sin recurrir a esta forma de descomprimir mi corazón y sin duda, años con la necesidad latente de desplegar mis sentimientos de forma consciente.

Una mirada perdida, una sonrisa encarnada, una broma constante y tu mirada clavada en mis pupilas y es que no puedo dejar de pensar en cómo me fue a pasar, denuevo acá y la misma sensación de vacío constante, de querer sin que te quieran, de someterse ante el vacío de un corazón ajeno que no quiere a nadie más que a sí mismo, que no está destinada al querer y mucho menos, que te quieran como quieres tu a un otr-.

Me pregunto constantemente en que minuto me deje caer así si no diste nada para que te quiera, escucho una y otra vez la canción en que nuestros ojos de conectaron, reviso una y otra vez las caricias que nos entregamos en la naturalidad de la vida, tus manos tranquilas y coquetas que me buscaban en el anochecer, tus labios partidos de palabras que nunca te atreviste a decir y tus oídos sordos ante mis reclamos cálidos de cariño. Y es que no se en que minuto nos perdimos de la entrega desinteresada que manteniamos, de la búsqueda constante de ser mejores juntos sin siquiera estar juntos.

Siento que detesto el día en que te conocí, en que te hablo, en que te miré, que detesto tu mirada coqueta y tus manos que me buscan en la naturalidad de nuestras vidas, siento que me detesto por comprenderte y por dejarme de lado, nuevamente. Será que simplemente no estamos hechos para querernos.

Que sentimiento más de mierda el volver a estar vacía, volver a enfrentarme a una mirada de reproche constante, volver a sentirme total y constantemente sin vida.

Pero esto último no es por ti, no, es por mí. Por esperar lo que nunca llegaría, por comprenderte sin tener que hacerlo, por quererte más allá de lo que eras, pero si esta vez te miré tan cual eres, con tus defectos y terrores, esta vez no te idealice, no te sobre valore pero me infravalore a mí.

Y eso es lo que más duele. 

martes, 28 de junio de 2016

Parte Final

La decisión más difícil, soltarte y dejarte ir, la decisión más difícil aceptar que ya no hay vuelta atrás que quizás no habrá un juntos para siempre, un tu y yo, pensar que todo fue nuestra culpa y a la vez de ninguno. Esas palabras, esas reflexiones pasan hoy por mi cabeza al darle cierre a lo nuestro, no quiero darte pena ni hacerte sentir mal, solo quiero decirte que nunca quise que esto terminara y que mi problema fue que nunca pensé que me podía enamorar tanto de esos ojos café con mirada perdida, el no pensar que sin tus besos no respiro y no darme cuenta cuanto necesito tu buenos días. Quizás nunca leas esto, quizás lo leas cada día al despertar, solo quiero plasmar que nunca dejaras de ser aquel niño de mirada perdida que camina a pies descalzos junto a mi por ese pasillo largo y oscuro, nunca dejaras de ser el del árbol, el de la coca-cola normal, él del cigarro corriente, el de la mirada picara y coqueta, el de mis sueños y mis anhelos. No creo que finalmente la promesa se rompió y que tu y yo ya no somos dos si no solo dos seres errantes en la vida del otro, no hay mas historia y la pena me consume, nunca quise hacerte daño y se que nunca quisiste hacerme daño a mi pero aquí estoy, frente a un frió computador, en el blog que escribía para ti, despidiéndome de lo que más amo. Cerati lo dijo, amar te hace más vivo, yo me muero lentamente sin poder mirar tu cara ni poder besar tu mejilla al despertar, sin poder tomar té en tus piernas mientras miras mis piernas hacer equilibrio con tu café. Te amo, te ame y te amaré, quizás por cuanto y quizás por mucho. 

viernes, 10 de julio de 2015

QUIZAS

Quizás sea momento de dejar la pena
Quizás sea momento de dejarse llevar
Quizás nunca fue el momento y nunca tuvo que pasar

Agüita de toronjil pa' que pase la pena
Agüita de toronjil pa' dormir feliz

domingo, 28 de junio de 2015

PARTE TRES

Ella deambulaba sin cesar sus sueños, esperaba poder salir de sus pesadillas, encontrar nuevamente su sonrisa en cada mirada, sabia que si lograba despertar el estaría ahí para ella; el la miraba dormir cada noche sin saber que pasaba, sin saber que le atormentaba, sabia que lo único que podía hacer era cuidar su dormir y tomar su mano al despertar.
Sin saber si estaba bien, un día recorrió junto a ella aquel pasillo, pasillo que noche a noche ella caminaba y recorría sin parar, el tomo sus manos y dijo:
- Aquí estoy yo, no me sueltes que yo no lo haré.
Ella lo miro con sus ojos llenos de lagrimas y sonrió, desde aquel día sabia que cada vez que en sus sueños pisara ese pasillo nunca mas estaría sola.
Al despertar un día, aunque sola dormía sintió en su mano un peso y una voz que al oído le dijo: nunca te soltare. Al mirar a su lado y darse cuenta de que efectivamente estaba sola sonrió, tomo su teléfono y escribió: gracias por no soltar mi mano, te amo.
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Gracias por no soltar mi mano

PARTE DOS

La mayoría del tiempo me preguntaba que era lo que pasaba por la cabeza de la mayoría de las personas que veo pasar en el metro, cuales son sus preocupaciones, porque leen ese u otro libro o porque llevan esas caras y la verdad es que nunca me sentí tan atraído como cuando los vi a ellos. A penas atravesaron la puerta del anden vi sus rostros brillar de alegría, una alegría rebosante de la cual me sentí atraído de forma impresionante, si puede ser envidia pero eso mejor júzguenlo ustedes.
Su alegría había comenzado hace algunas horas en lugares distintos de la ciudad; ese día ella había decidido levantarse temprano, como nunca, para poder terminar temprano sus quehaceres para poder disfrutar su tarde; esa mañana era la última de él en ese lugar, detestaba cada mañana levantarse antes de que salga el sol sin nadie a quien besar, sin poder besarla a ella, sin embargo esa mañana seria distinto, era la última mañana, la última...
El resto del día continuo como cualquier otro, el primer mensaje lo envió él:
- Buenos días princesa, queda menos, te aviso cuando embarque
- Buenos días rico! no aguanto a que llegues! te extraño mucho.
El desayuno continuo para ambos, él café y ella té, y así seguiría la mañana, sin nada más que anhelos y deseos de que el día pasara lo más rápido posible para así poder verse y olvidar todos los días sin poder verse.
A medida que el día avanzaba los mensajes acrecían y solo reflejaban sus ganas de verse
Él: Te extraño! ansío llegar ya!
Ella: hey! me prometes que apenas me veas me darás un beso? quiero miles y miles!
Él: prometo que lo primero que haga cuando baje del avión será darte mil besos
Al momento de abordar el avión él escribió un último mensaje antes de poder verla:
- Estoy en el avión, te amo.
El transcurso del viaje al aeropuerto para ella fue eterno, repasaba una y otra vez en su cabeza que le diría cuando lo viera de nuevo o si no decía nada y solo lo besaba? o si mejor esperaba a que el le dijera algo, intentaba arreglarse una y otra vez el cabello para sentirse segura, sentía que el corazón se salia de su cuerpo, las manos le sudaban y apenas podía escribir en el celular
-Camino a recogerte, besotes de azúcar!
Si vuelvo a recordar su sonrisa sería como ver una supernova que ilumine todo a su paso, no estoy exagerando, su sonrisa no solo expresaba felicidad, era amor puro, eran el uno para el otro. Si alguien se pregunta que paso en el aeropuerto solo les diré que fue todo perfecto, apenas el bajo del avión vio aquella sonrisa que lo había enamorado meses atrás, solo para él, caminaron al mismo tiempo hacia el otro, sin tomar en cuenta a quienes estuvieran a su paso y en menos de un segundo - o eso les pareció a ellos - un Te extrañe mucho salio de sus bocas y luego de eso un beso cruzo sus labios. Simplemente fue perfecto, todo de ellos era perfecto puesto que eran simplemente ellos, entregando lo mejor de ellos para el otro.
La sonrisa que yo vi fue minutos después de ese beso y no hay día que no me acuerde de ellos y de aquella alegría

PARTE UNO

Fue la escena más linda que he visto, los dos ahí desconectados del mundo, solos ellos sin mirar al resto. 
Ella vestía de colores y sin zapatos, él de negro y con bototos, con el cuerpo tatuado, en pleno verano; ella lo miraba con cara de niña y él con anhelos y sueños. 
La gente los miraba y no los comprendía, era común ver jóvenes así en esa época, con mochilas gigantes y cara de cansancio, se notaba que llevaban días viajando y sin una ducha amiga. 
Se veían tan distintos pero tan enamorados, ella tomaba coca-cola light, él Coca-Cola normal, ella fumaba rubio y él corriente, ella leía libros y él escuchaba música, ella le decía te amo y él le daba un beso. 
Sin duda, lo que más me llamó la atención de ellos en los cinco minutos que los observe en aquel parque antes de seguir mi camino, fue que en cada mirada, en cada caricia y en cada risa se juraban el uno para el otro en aquel momento.

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Esencia 

viernes, 19 de junio de 2015

¿Y QUE PASO?

La verdad es que cada día me pregunto si fue la mejor decisión, a caso fue lo correcto o si fue lo que correspondía.