domingo, 28 de junio de 2015

PARTE TRES

Ella deambulaba sin cesar sus sueños, esperaba poder salir de sus pesadillas, encontrar nuevamente su sonrisa en cada mirada, sabia que si lograba despertar el estaría ahí para ella; el la miraba dormir cada noche sin saber que pasaba, sin saber que le atormentaba, sabia que lo único que podía hacer era cuidar su dormir y tomar su mano al despertar.
Sin saber si estaba bien, un día recorrió junto a ella aquel pasillo, pasillo que noche a noche ella caminaba y recorría sin parar, el tomo sus manos y dijo:
- Aquí estoy yo, no me sueltes que yo no lo haré.
Ella lo miro con sus ojos llenos de lagrimas y sonrió, desde aquel día sabia que cada vez que en sus sueños pisara ese pasillo nunca mas estaría sola.
Al despertar un día, aunque sola dormía sintió en su mano un peso y una voz que al oído le dijo: nunca te soltare. Al mirar a su lado y darse cuenta de que efectivamente estaba sola sonrió, tomo su teléfono y escribió: gracias por no soltar mi mano, te amo.
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Gracias por no soltar mi mano

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